3er Tema Discipulado ” Memorizar “

El buen hábito de memorizar las escrituras

Recuerdo mi primer día de clases en la universidad, la famosa UASD. Estaba súper nerviosa, pero también emocionada, porque comenzaría a estudiar la carrera que había anhelado desde que era una niña (MEDICINA). ¡Wao!, era tanta mi emoción que aún antes de entrar a la UASD , compré libros de medicina, y un lámina grande donde estaba las partes del cuerpo humano, y todos los días las leía y memorizaba hasta aprenderme algo. Y  todo el que me preguntaba qué iba yo a estudiar, al darle mi respuesta sólo me decían: ¿ y te vas a aprender todo eso?, y mi emoción era tan grande que yo no le daba importancia a los comentarios, porque era lo que yo quería estudiar, era lo mío, y cuando a ti te gusta algo te gusta saber de eso, aprender, investigar, de esto se trata apasionarse de algo y lo grande es  que aún no conocía bien  lo que tenía por delante, y ahora que conozco  me gusta más.

Así es la palabra de Dios. Cuando entras a la carrera cristiana, aquella de la que habla Pablo (Hebreos 12:1b, 2 Timoteo 4:7).

Debes prepararte, y la forma es estudiando para poder graduarte. Cuando te apasionas por esta carrera, esto te llevará a buscar, aprender y memorizar.

Al principio sólo hablaba de una carrera Terrenal, pero Papá Dios nos dice que esto sólo es un ejemplo de lo que significa la carrera Celestial, la cual al igual que la Terrenal, son decisivas para nuestro futuro. ¿Estás tú haciendo lo necesario para prepararte?

Filipenses 3:14 Prosigo a la meta, al premio del

Supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

¿Cuál es la importancia de  memorizar?

Hay veces que tomo un libro y no quiero leerlo, me siento rezagada, o es algo aburrido y no me interesa leerlo, pero cuando hablamos de un examen, aunque esté aburrido o no quiera, debo tomarlo y leerlo porque me examinarán de esa materia y para poder pasar, hay que estudiar. Ojo: estudiar no es solo leer, es memorizar. No es embotellar es aprender de lo que lees.

Me he dado cuenta que quienes estudiamos siempre estamos buscando un estímulo para aprendernos algo, por ejemplo: un examen nos lleva hasta a madrugar. A las 3 y 4 de la mañana estamos fajados estudiando porque viene el examen y necesitamos los puntos. Pero aquí, joven, tu estímulo es el Espíritu Santo, el te inquieta. Somos nosotros que no hacemos caso.  ¡Dejemos de buscar excusas!

No es un pecado que a veces te sientas rezagado para estudiar la palabra de Dios, a todos nos ha pasado, pero llega a ser pecado cuando nos hundimos en la comodidad de no hacerlo. Debe llegar un momento en que hay que romper con esto y hacer morir la carne y tomar la palabra, estudiarla y memorizar lo que en ella hay.

¿Por qué?

Porque te van a examinar con ella. La palabra de Dios dice en el Salmos 11.5 que “El señor prueba al justo”, es decir, que seremos probados por Dios y  que la forma de pasar la prueba es con la palabra de Dios, y si no sabemos simplemente no pasaremos. Recordemos que los exámenes no se toman con el libro abierto, es con el cerrado, porque deben probar tus conocimientos, y si no te dedicas a aprenderte lo que lees, difícilmente pases la prueba.

Podemos ver  también que hoy en día  nos atacan con la misma palabra de Dios, tanto el pueblo de Dios como los que no lo son,  y podemos ser confundidos cuando  no sabemos. Satanás y sus demonios conocen las escrituras y es lamentable que a veces más que muchos cristianos. Nosotros somos los que tenemos la decisión de que esto no sea así. Debes esforzarte porque no sólo tu quedas en vergüenza, sino al maestro también lo dejas.

Ósea 4:6

“Mi pueblo perece por falta de conocimiento”.

Joven, también nos encontraremos en situaciones donde no tendremos la palabra de Dios en nuestras manos. Recordemos que hoy estamos viviendo la mejor época del evangelio donde tenemos libertad, pero llegará un tiempo donde no la habrá, y sólo tendremos como arma aquellas cosas que hemos atesorado ahora en nuestra mente y corazón de la Santa Palabra de Dios. Entonces la pregunta sería, ¿cómo le hablaré a otro si nunca me preocupé en aprenderme algo de memoria? O ¿cómo el Espíritu Santo me revelará algo que sólo leí y le pase por alto? He aquí la importancia de saber, aun sin el manual en tus manos.

2 Timoteo 2:1    “Tú, pues, hijo mío esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús”.

Esto me acuerda una vez que estaba de servicio en un hospital de aquí. Es uno de esos hospitales que no cuenta con muchas cosas. Eran las 3 de la mañana y un joven llegó con una Profunda herida en el antebrazo derecho, producto de un arma blanca. Tenía poca movilidad en su mano y  ésta estaba tomando  posición en garra, sobre todo el pulgar, el cual se encontraba muy hacia adentro de la palma de la mano.  Al ver esto la doctora de turno se quedó pensando y le dije que me permitiera ver. Me di cuenta que había un daño serio en el nervio radial y posiblemente iba a perder toda función motora en ese brazo si no lo mandaban a un especialista, sea el Hospital Darío Contreras o Salvador Gautier.

En ese momento me acordé de algo que había aprendido antes. No digo que la doctora no se acordaba, a lo mejor sólo me dio la oportunidad de que yo demuestre lo que estaba aprendiendo. Lo que quiero decir es que en ese momento ni ella ni yo teníamos un libro en la mano para buscar qué nervio estaba lesionado o si se podía  o no suturar allí. Simplemente pusimos a prueba algo ya aprendido. Si la doctora  no hubiese estado y sólo hubiese estado yo, ésta es la importancia de memorizar lo que leemos.  Posiblemente el brazo, antebrazo y mano de este joven se salvó con los conocimientos médicos, pero y las almas. Esas son las que Papá Dios quiere, esas son las que debemos buscar, y con las escrituras es que lo lograremos. Podemos estar en La India donde no se permite el uso de la Santa Biblia, y aún así llevarle la salvación a través de los conocimientos que hemos adquirido por la Palabra de Dios.

Y qué decir de Jesús. La Palabra de Dios cuenta en Mateo 4, que Jesús fue tentado en el desierto por Satanás. En ese momento Satanás lo tentó con cosas que en nuestra humanidad necesitamos y anhelamos. Ya sea Comida, Reinos y Seguridad, pero el Maestro respondía con la palabra. El no tenía la Biblia en sus manos, pero en todas sus respuestas, decía: ESCRITO ESTA, no sólo del pan vivirá el hombre,                         ( Deuteronomio 8:3 “Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre”) no tentarás al Señor tu Dios, ( Deuteronomio 6:16 “No tentaréis a Jehová vuestro Dios, como lo tentasteis en Masah” ) y al Señor tu Dios adorarás y a El sólo servirás, ( Deuteronomio 6:13 A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su nombre jurarás ). Estas son palabras escritas en la Santa Biblia. Es decir que  cuando somos tentados también podemos declarar la Palabra, pero ¿cómo lo haremos si no la sabemos? En salmos 119:9, dice: “En mi corazón he guardo tus dichos para no pecar contra ti”. Si la Palabra se convierte en nuestro estilo de vida entonces difícilmente caigamos en tentación. Esto no se trata de adivinar lo que leí  un día, esto se trata de memorizar lo que te llevará a un nivel de máxima potencia.

¿Estás haciendo tú lo suficiente para no sólo leer, sino también memorizar la Palabra de Vida?

He aquí algunas herramientas que te ayudarán:

ü     Pídele al Señor amor, pasión y denuedo por su Palabra.

ü     Antes de comenzar a leerla pídele a Dios que te ayude a memorizarla.

ü     Haz ejercicios con ella, repite aquel versículo que te llamó la atención y dónde se encuentra  hasta que te la aprendas.

ü     Escribe en una libreta lo que te gustó y él porqué.

ü     Haz un hábito de memorizar una cita bíblica a diario.

ü     Compártelo con alguien, ya que será una bendición doble.

ü     No añadas ni quites a lo que dice la Palabra ¡Cuidado con esto!

ü     Memoriza a tal punto que no seas confundido cuando quieran hacerlo.

ü     No te conformes con una lectura, adéntrate más al contenido buscando referencia, te ayudará a tu crecimiento.

ü     Empieza a ver la Palabra de Dios como el manual de tu carrera, que es la vida eterna. No como un libro más.

Pero ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

Hechos 20:24

Aris Margarita Paredes.

Líder Juvenil